julio 08, 2009

una imagen, un relato -feedback x2-

para mi gran sorpresa, july le mandó el relato a lesslie, amiga de andorra que reside en españa, ella, muy buena escritora, me mandó su relato y de esta manera mi misión con el relato está cumplida. gracias less.

Hola Pablo, hace dos días hablé con Sabri sobre el pasacalle aquel y fue rotunda al decir: Ese Dario está enfermo, no sabe cuando tiene que parar nunca .. Sorprendida le pregunté el porqué de tanta aversión, que qué significaba aquello y no hizo más que responder a mi pregunta contándome la siguiente historia:

Todo empezó hace 9 años cuando ambos estudiaban Medicina en la Universidad Autónoma de México, para ese entonces ambos era un par de críos que salían por primera vez de casa y por primera vez del país. La iniciativa de estudiar la misma carrera fue como un juego, eran novios en la escuela así que decidieron continuar y cuidar de esa relación que tanto les había costado concretar luego de escarfeos amorosos continuos por parte de Dario que se creía el galán de la escuela y del barrio entero.

Yo –me decía Sabri- era muy inocente por ese entonces y daba crédito a lo que me contaba y decía Dario al cien por cien, jamás cuestioné sus salidas de tono ni sus ausencias, mucho menos sus escapadas esporádicas porque no entraba en mi educación cuestionar las actitudes de los chicos que por eso eran los “machos” de la manada.

Luego de 5 años en la universidad nos graduamos, nuestra relación no pasó ni pena ni gloria, simplemente vivía por él, deseaba que todo nos fuera excelente y que él pudiese encontrar un trabajo digno y excelentísimo en algún hospital Norteamericano o europeo, vamos, de esos en los que después de hacer la residencia te puedes quedar e incluso acceder a una plaza muy bien pagada.

Así fue que por circunstancias de la vida y juegos absurdos del destino terminamos en París, tuve la suerte de ser contratada por el Hospital Saint Vicent de Paul con una beca muy buena de esas que finalmente me llevarían a ser la cardióloga que siempre había querido. Dario por su parte no tuvo tanta suerte y terminó de asistente de emergencias en un centro de salud público a las afueras de Versalles. Hasta ahí podíamos decir que la suerte estaba de nuestro lado aunque nunca imaginé lo que estaba a punto de suceder.

¿Y que fue lo que pasó? –pregunté yo con intriga absoluta. Y ella dijo: que todo cambió. Dario nunca pudo aceptar que su novia obtuviera un mejor trabajo que él, el machismo no le dejó ver más allá de su orgullo. Así que la relación empezó a mermarse poco a poco, las salidas sin hora de vuelta no tardaron en aparecer, los insultos –si es que antes lo hubiese habido que creo yo que así fue lo que sucede es que yo se lo perdonaba siempre- empezaron a ser frecuentes. Me insultaba sin razón. Yo sabía que estaba dolido con algo, pero no entendía que fuera por mi copiosa situación laboral. ¿Cómo te explicas que aquel que te quiere sienta envidia de lo que logras? Pues yo no me lo explico y creo que nadie puede hacerlo. Dario empezó a beber, y no un día, esto era cosa de cada día. A mis oídos llegaron rumores de que me engañaba, cosa que nunca quise creer por ello de que pensaba que eso lo habíamos superado en la juventud y porque llevábamos ya casi 8 años juntos, pero era cierto. Una vez lo encontré en actitud comprometedora con una chica en nuestra casa tomando unas cervezas cuando él creyó que tendría guardia; así que con todo descaro me dijo que solo era una amiga y que no pasaba nada, cosa que yo me obligué a creer. ¡Craso error!

Unos meses más tarde de aquel encuentro Dario empezó a perderme el respeto por completo, me empujaba, me insultaba, incluso llegó a darme de bofetadas cada vez que osaba contradecirlo por nada. Él llegó a perder su trabajo en el centro de salud echándome a mí la culpa porque según me decía era yo la que le provocaba estrés. Los golpes continuos empezaron a llegar, día tras día, me rompió la cara, me rompió las piernas, destruyó mi integridad, me convirtió en un muñeco al que podía destrozar cuando le daba la gana, incluso puedo decir que aniquiló mis ganas y mi espíritu. No había día que no me reclamase que por mi culpa él estaba de esa manera, destruido aunque a su vez decía quererme como a nadie, y un día me golpeó tanto que no pude salir de casa al menos por 4 días, como encima él era médico podía prescribir todo lo que necesitaba para curar y coser mis heridas sin necesidad de ir a urgencias. Perdí mi trabajo, y me quitó los ahorros que teníamos en el banco. Acto seguido yo lo denuncié, otro error de mi parte porque mi verdadero calvario empezó allí.

Desprovisto de casa, porque yo me había quedado en ella, sin trabajo y con una denuncia a cuestas, decidió convertirse en mi sombra; yo, tan luego pude vender lo poco que tenía en el piso, compré un pasaje de vuelta a Argentina y me escondí en la casa de mis padres.

Desde ese momento lo tengo encima cada vez que puede, las autoridades no me hacen caso cuando ya he puesto más de 5 denuncias por agresión. Dice estar arrepentido y que quiere lo perdone y que volvamos a estar juntos. El aún no se ha enterado que gracias a sus golpes yo me he hecho más fuerte, que no soy la niña tonta que conoció y que por supuesto antes muerta que volver a su lado. Ahora cuelga cartelitos por la calle, buscando convencerme de lo que ya no existe, dice quererme y busca perdón con detalles y palabras bonitas... y ahora que lo pienso menos mal que ese pasacalle cuelga aún allí afuera así tengo otro motivo más para denunciarlo por acoso, a ver si ahora las autoridades sí me creen.




¿Quién lo viera no amiga? ¿Quién creería que detrás de tan hermosas palabras hay una historia enferma y oscura detrás?

No quiero seguir hablando al respecto, no me hace bien, y ya imagino que París no es igual sin mí, claro que me lo imagino… porque después de todo seguro que aún no habrá encontrado a nadie que lo soporte, aguante lo que aguanté y sobre todo se deje manipular y lastimar como dejé yo.






esto me lo mandó mi gran amiga july, a respuesta de mi relato 'Sabri y Dario'. por lo visto ha generado un feedback lindo, espero más gente se prenda...!

Pablito amigo...como sabes cuando me contaste de aquel pasacalle, el cual hasta ese momento no había visto, me encantó y me pareció realmente muy dulce en función de la historia que casi automáticamente se armó en mi cabeza. A la gente podrá gustarle o no aquella imagen pero creo que la gran mayoría debe coincidir en que llama la atención. Sin embargo mi historia es bastante diferente de la que relataste...así que quiero compartir con vos mi versión y también invitaría a que cada uno q tenga un idea distinta te la envíe...ya que al contar a mis amigas sobre este pasacalle cada una se inventó una "telenovela diferente"... acá va la mía:

Resulta que Darío y Sabrina se conocían desde muy pequeños, eran grandes amigos; sin embrago no por nada la amistad entre el hombre y la mujer esta tan cuestionada. Darío hacía ya un tiempo que estaba enamorado de Sabrina, y cuando digo un tiempo hablo de más de unos cuantos meses, incluso más de un par de años en los que jugaba un papel al lado de ella que ya no era el que quería, pero era lo que tenía. En algún momento ya le había expresado lo que sentía pero Sabri no le correspondía; por lo menos era lo que ella le había dicho en aquel entonces. Sin embrago Darío, por “autoengaño” o por perceptivo nunca terminó de creer la respuesta de quien él consideraba su gran amor, pero ella con el tiempo lo fue dejando sin opciones y él a pesar de sentirse un cobarde tuvo que aceptar el papel de amigo antes que perderla del todo, porque según Sabrina, su amistad era lo único que ella podía darle. Así fue como continuaron su relación, fingiendo que nada pasaba pero sabiendo que para Darío sí pasaba, y mucho. Con el tiempo las negativas de Sabrina ya no eran tan rotundas pero como siempre todo parecía no pasar de ser un clásico y bien conocido “histeriqueo”. Ambos tenían claro que por el momento nada más que aquella linda y añeja amistad iba a suceder.
Por fin llegaron a París, hacía ya dos meses que estaban viajando por Europa y “La Ciudad de las Luces” era el lugar que siempre habían querido conocer desde que tenían memoria. Aquel viaje había sido su “auto regalo” después de que ambos se habían recibido en sus propias carreras. Pasaron 20 increíbles días en aquella ciudad que era todo lo que esperaban y mucho más. Además Darío tenía allí un par de amigos que le facilitaron muchas cuestiones a la hora de llegar a un lugar desconocido. Habían tenido tiempo de recorrer la capital francesa tranquila y detalladamente, disfrutarla y hasta ya la sentían un poco propia. Fue en esos 20 días en que uno de los amigos de Darío les ofreció trabajo. A él se le iluminó el rostro ante tal proposición, era un buen trabajo en la ciudad de sus sueños y como si fuera poco Sabri estaba con él…aunque por ahora solo eran amigos. Sin embargo Sabrina no tenía su sentido de la aventura tan desarrollado y su forma de manejarse en la vida no la había acostumbrado a tomar decisiones tan apresuradas, ella había salido de Argentina por tres o cuatro meses y allí había una vida que la estaba esperando. No le disgustaba la idea de instalarse en Paris por un tiempo pero no estaba segura de estar preparada. Fue así como por primera vez en la vida a Darío y a Sabrina se le bifurcaron los caminos. Él trató de convencerla, de brindarle la seguridad que ella le faltaba, una vez mas le ofrecía su corazón diciéndole todo lo que sentía por ella, pero nada fue suficiente, si bien Sabri no descartaba tomar aquella posibilidad en algún momento ahora sentía que tenía que volver.
Y así fue como sucedió, ella fijó fecha en su pasaje y a la semana siguiente estaba de nuevo en su país, con su gente, contando su maravillosa experiencia y retomando su vida “normal”. Aquel miércoles el teléfono sonó y era quien ella esperaba. Darío le hablaba desde Francia, fue una de las tantas conversaciones telefónicas donde no faltaba que decir, donde surgía aquella inexplicable conexión de siempre y aquella confianza producto de conocerse tanto. Cuando cortaron ambos tenían la sensación de estar en el lugar equivocado. Darío sabía que a París solo le faltaba algo para ser perfecta, y ese algo era una persona de la cual lo separaban 15 mil Km; pero en el fondo él sabía q estaba haciendo lo correcto. Sabrina, sin embrago tenía muchas más dudas y para Darío eso era motivo suficiente para no resignarse. Aquella mañana de jueves que ya pisaba el mediodía la hermana de Sabrina entro a su habitación con una expresión de sorpresa y estupor que no era habitual en su rostro: -Sabri me parece que tenés que asomarte al balcón- Sabrina no entendía mucho pero su hermana no quería darle más información que esa. Cuando salió vio aquella imagen que la paralizó…


Lo que se extendía frente a ella abrió una mezcla de vacío y cosquillas en su estómago, le provocaba ternura, desconcierto y muchos signos de interrogación que retumbaban en su cabeza. Demasiados cuestionamientos se abalanzaban sobre ella, demasiadas preguntas para las que no tenía respuestas. Pero tal vez era el momento de al menos empezar a plantearse nuevas posibilidades…al menos pensar la posibilidad de nuevas opciones… ¿Y si no fuera tan mala idea irse a probar suerte a Paris? Después de todo para ella quizás también valía la pena…

Alma

1 comentario:

Valeria dijo...

Viste Mika? Al final.... el AMOR siempre Vale la pena!!!!
Muy Linda tu historia. Muchos besos, chica rosa.