Generalmente se tomaban unos días, acampaban en la base de un lindo monte y a la mañana bien temprano se preparaban sus equipos y salían a caminar.
Al caer el sol siempre volvían al campamento y dormían en sus abrigadas bolsas de dormir, pasaban la noche entre charlas, juegos y fogones.
Al día siguiente hacían la misma rutina y luego volvían a la ciudad para cumplir sus obligaciones laborales.
Un buen fin de semana salieron por esas hermosas montañas nevadas y se les complicó un poco la vuelta...

Entonces Ernesto le preguntó a su compañero
"che, donde estaba el campamento?"
A lo cual Francisco le respondió sin saber que decir
"no se, calculo que en la base..."
"y donde está la base", replicó el desconcertado amigo.

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